lunes, 27 de marzo de 2017

Perseverar y esperar


Tratar de encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, no entendiendo que el triunfo es el resultado de nuestro crecimiento interno y que este requiere tiempo, simplemente es errar el camino. Abonar la tierra, sembrar una semilla, regarla regularmente, dará resultados tarde o temprano, aunque muchas veces parezca que nada está sucediendo. ¡No podemos renunciar!

Es triste ver cuantas personas renuncian cuando ya estaban a punto de conquistar la meta, sin embargo, el éxito sólo llega a aquellos que perseveran y saben esperar.

martes, 14 de marzo de 2017

Muro de Berlín


Culturalmente hablando, ¿que ha aportado la caída del muro de Berlín?

Antes de Gorbachov yo no pensaba que el muro pudiera caer. Y así como hizo sin que nadie lo creyera posible, también podemos dejarles a nuestros hijos un mundo digno para vivir. La caída del muro muestra que las personas  que luchan decididamente, pueden alcanzar sus metas.
Fue una clara victoria de las democracias en el mundo entero: hay una liberalización de las fuerzas del mercado, pero está acompañada de un aumento de desigualdades sociales. Vivimos en una epoca neoliberal donde coexisten dos factores: por un lado, la extrema explotación económica y una economía financiera frívola; por otro, un movimiento de libertad que nos espanta porque nos muestra que ya no podemos confiar en ninguna vanguardia política ni en el Estado, que ya no nos garantiza la libertad: nos la tenemos que ganar por nuestra cuenta.

27/I/10 



viernes, 9 de diciembre de 2016

Nocturno a Rosario


Pues bien, yo necesito
decirte que te adoro,
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto,
y al grito que te imploro
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.
De noche cuando pongo
mis sienes en la almohada,
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada,
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos;
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás;
y te amo, y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo
y mi alma no te olvida,
¡qué quieres tú que yo haga
pedazo de mi vida;
qué quieres tú que yo haga
con este corazón!
Y luego que ya estaba?
concluido el santuario,
la lámpara encendida
tu velo en el altar,
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar...
Yo quiero que tú sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías;
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías
que ya no sé ni dónde
se alzaba el porvenir.




¡Que hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo.
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos, un alma sola,
los dos, un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Díos!
¡Figúrate qué hermosas
las horas de la vida!
¡Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida,
y al delirar en eso
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no más por ti.
Bien sabe Díos que ése era
mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Díos que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!
Esa era mi esperanza...
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡adiós por la última vez,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores,
mi mira de poeta,
mi juventud, adiós!

Manuel Acuña (1849-1873)

viernes, 25 de noviembre de 2016

El Yoga terapéutico

El yoga terapéutico es la aplicación científica del hatha yoga en varios problemas médicos y el método correcto de practicarlo. Estamos familiarizados con la palabra yoga y sus diferentes significados. Yoga es una ciencia desarrollada para cultivar la psicología humana, la mente y los sentidos. El sabio Patanjali, el padre del yoga, lo clasifica en ocho categorías: yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharna, dhyana y samadhi. De tal modo el concepto metafísico se puede visualizar de la siguiente manera: las raíces del árbol forman el primer paso, yama, el tronco forma el segundo, las ramas en varias direcciones forman el tercero, las hojas representan el pranayama, la corteza, pratyahara, la savia representa dharma, la flor, dhyana y la fruta, el samadhi.
         Existen cuatro niveles que  se deben observar cuando se ejecuta una asana. Estos son: a) el nivel físico, b) el estado cognoscitivo, c) el estado de comunicación y d) el estado de integración. La conciencia y fisiología del practicante se purifican del primero al último estado.
         Nos interesan principalmente el tercer y cuarto estados: asana y pranayama. La primera palabra quiere decir postura, posición y reposo. La postura se ejecuta de tal forma que los órganos, huesos, músculos y articulaciones descansan adecuadamente para que ocurran cambios en las células del cuerpo. Cada asana tiene una forma específica a la cual el cuerpo se debe adaptar, y no ésta al cuerpo. Uno tiene que estudiar la postura gráfica y geométricamente. La distribución del peso del cuerpo debe ser uniforme en las distintas articulaciones y músculos. Solo así ocurrirán los cambios fisiológicos.
         Muchos libros describen el uso de las diversas kriyas o procesos de 
purificación, estos se deben de utilizar únicamente cuando los métodos convencionales han fallado en eliminar la enfermedad.
         Consideremos los diferentes niveles del yoga:

Yama. Comprende cualidades como no violencia, verdad y desprendimiento.
Niyama. Incluye pureza, contento, estudio de las escrituras sagradas y autoconocimiento.
Asana. Se han desarrollado ampliamente a lo largo de los siglos, afectando a toda glándula y órgano corporal. Brindan firmeza y ligereza al cuerpo y a la mente, originando un profundo estado de relajación. Las asanas no son ejercicios gimnásticos, sino posturas que se mantienen determinado tiempo. Pueden hacerse solas, actuando los miembros del cuerpo como pesos y contrapesos. Reducen la fatiga y calman los nervios y uno desarrolla gran 
vitalidad y resistencia al practicarlas. Los nombres de las asanas son importantes y representan los principios de la evolución. Éstas deben dominarse antes de proseguir al cuarto nivel. Pueden producirse efectos negativos si no se efectúan las posturas de forma adecuada.
         Existe una gran gama de posturas que pueden beneficiar al cuerpo si se llevan a cabo correctamente; pero lo importante es el equilibrio. Un cuerpo que se flexiona con facilidad quizá no sea bueno para extenderse, y viceversa. Para aprender a extender el cuerpo en diferentes direcciones al mismo tiempo se requiere de práctica.
Pranayama. La palabra prana quiere decir energía vital y ayama significa control. Se refiere a todas las formas de energía física, mental, espiritual y cósmica. Es una técnica deliberada de inhalación, retención del aliento después de la inhalación, exhalación, suspensión de la respiración después de exhalar y una combinación de éstos individualmente o en serie. Los 
movimientos torácicos que los acompañan son expansiones verticales y horizontales.
         La práctica del pranayama ayuda al funcionamiento de los nervios. En la respiración pranayámica se mantienen relajados el diafragma torácico y los músculos accesorios de la respiración. Esto relaja los músculos faciales; cuando estos músculos se relajan pierden el control sobre los órganos de percepción, disminuyendo la tensión en el cerebro. Cuando esto ocurre se presenta un estado profundo de relajamiento neurofisiológico en el cerebro.
         Los efectos del pranayama incluyen el mantenimiento adecuado de la circulación de los fluidos en el cuerpo: se estimula la circulación arterial y venosa de todos los órganos. La práctica reduce la formación de ácido láctico, responsable de la fatiga en el cuerpo. Padecimientos como la alta y baja presión sanguínea, sinusitis crónica, dolores de cabeza, ansiedad y otros se pueden tratar por las múltiples variantes del pranayama, mientras 
que otras enfermedades como espondilitis, lumbago y otras necesitan la ayuda de las asanas.
Pratyahara. Es una disciplina de introspección para controlar la mente y los sentidos y así evitar que se disipe la energía mental.
Dharana, dhyana y samadhi. Todas son fases de la meditación, dirigidas a que el individuo alcance niveles correctos de acción y comprenda y elimine los sentimientos mundanos.
         El hatha yoga ha experimentado muchos cambios a lo largo de los siglos, pero su esencia es aún hoy la misma.

Dr. Krishna Raman



Dhyana: Meditación
Jiva: Alma individual
Manas: Mente
Shiva: Dios manifestado como el destructor o transformador del Universo.
Darma: Buenas acciones que se nos regresan.
Karma: Malas acciones que se nos regresan.


lunes, 21 de noviembre de 2016

"No dejes..."




“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías si pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre…”.

Walt Whitman

jueves, 17 de noviembre de 2016

Los Mandamientos del Abogado


Por: Eduardo J. Couture

I.                  Estudia
El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos serás cada día un poco menos abogado.

II.              Piensa
El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.

III.          Trabaja
La abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la justicia.

IV.           Lucha
Tu deber es luchar por el derecho pero el día en que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia.

V.               Sé leal
Leal para con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aunque él sea desleal contigo. Leal con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú le  y que en cuanto, en cuanto al derecho, alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas.

VI.           Tolera
Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.
VII.       Ten paciencia
El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
VIII.   Ten fe
Ten fe en el derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia como destino normal del derecho; en la paz como substituto bondadoso de la justicia y, sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho ni justicia ni paz.
IX.          Olvida
La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueres cargando tu alma de rencor llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.
X.              Ama tu profesión

Trata de considerar la abogacía de tal manera que, el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para el proponerle que se haga abogado.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Nosotros o nuestros hijos


de: Fernando Trías de Bes. El País Semanal

Los padres intentan dejar la vida resuelta a sus descendientes, pero eso puede propiciar que nunca aprendan que las cosas hay que ganárselas con esfuerzo.

Conocí hará unos años a una persona obsesionada por dejar atado y maniatado el futuro de su único hijo. Era un empresario que había trabajado muy duro, continuando el negocio familiar y haciéndolo crecer. Ganó mucho dinero y lo fue invirtiendo en pisos hasta consolidar un patrimonio inmobiliario francamente impresionante. A su hijo lo educó protegiéndolo, con un exceso de celo que solo provocaba inseguridad en él. No entró a trabajar en el negocio familiar porque eso era exigirle. A medida que envejecía, la obsesión del empresario era cómo asegurar que a su hijo nunca le faltase nada y que nadie lo engañase. Para ello, procedió a vender todos los inmuebles mediante hipotecas privadas, de modo que su hijo recibiese su formidable herencia de forma fragmentada, mensualmente, sin opción a arruinarse o a disponer de todo el capital de un plumazo.
Aunque sea a otra escala patrimonial, esta es una preocupación habitual en muchos padres: dejarles algo a los hijos, un ahorro, un patrimonio, activos. Parte de la cultura de la propiedad que llevó a millones de españoles a adquirir su vivienda habitual se asentaba en tal intención: ser propietario de algo que algún día nuestros hijos pudieran disfrutar o convertir en dinero. Para muchos españoles, su piso es su ahorro.
Este es un juego de suma cero. Lo que gastemos nosotros no lo ahorrarán nuestros hijos. Los padres queremos lo mejor para ellos. Un padre o una madre sería capaz de cualquier cosa por un hijo, por no verlo sufrir, porque esté feliz, porque no le falte nada. 
Explicaré otro caso sorprendente. Tengo una buena amiga que trabaja en el sector textil. Uno de sus grandes clientes es uno de los principales empresarios de Bélgica, propietario de varios castillos en el centro de Europa. En cierta ocasión, volaban juntos a visitar a un proveedor. En pleno vuelo, pasaron el carrito de las bebidas, que eran de pago. El empresario preguntó cuánto costaba un refresco de cola. “Cinco euros”, le respondió la azafata. “Es muy caro, olvídelo”, dijo él. Mi amiga, que es muy dicharachera y espontánea, exclamó: “¡Pero si para ti cinco euros no son nada! Pídete el refresco”. Él respondió: “Claro que no son nada, pero esa no es la cuestión. El precio es desorbitado e, independientemente de que disponga de ese dinero, no estoy dispuesto a pagar ese precio porque no lo vale”.
¿Qué tiene que ver con ahorrar para nuestros hijos o gastar en nosotros mismos? Mucho. Porque lo que este empresario aprendió de sus padres era que el dinero cuesta un esfuerzo ganarlo. Había aprendido a reconocer el valor de las cosas. La cuestión no era si podía desembolsar cinco euros, sino si el refresco los valía. Mantener esta postura a lo largo de la vida es solo posible si uno ha aprendido a vivir así desde la infancia. Y es indispensable experimentar que el dinero ha de ganárselo uno.
Los padres afrontamos un problema. Incluso teniendo ahorro para dar en herencia a los hijos, estos creerán que no hemos sido del todo justos. Si una herencia reparte por igual, aquel a quien van peor las cosas considerará que sus padres fueron ajenos a su difícil situación. Si, en cambio, tratando de compensar la fortuna y avatares de la vida, se deja más herencia a quien le va peor, el que recibe menos sentirá que él merecía lo mismo y leerá en tal intento de compensación una falta de aprecio o justicia.
Conozco a dos hermanos que fueron tratados distintamente por sus padres. Uno recibía puntuales ayudas económicas y el otro nada. El primero se ha pasado la vida esperando más y el otro ha espabilado porque no esperaba nada. Se ha buscado la vida porque no contaba con nada más que los resultados de su esfuerzo. Al empresario belga lo educaron así. Sus padres no le dieron ni un duro. Es un hombre hecho a sí mismo que desde muy joven trabajó, incluso mientras estudiaba. Los jóvenes que en el verano imparten clases particulares o hacen de monitores en colonias para ganar unos dinerillos son los emprendedores de mañana. Los que tienden la mano y reciben una asignación semanal para sus gastos seguirán extendiéndola mientras caiga algo.
Mi opinión es que si a los hijos les queda herencia, perfecto. Pero no debe ser un objetivo. El mejor legado se compone de cuatro elementos: valores, conocimientos, educación y experiencias. Valores que pensemos que son los adecuados, los duraderos y sostenibles. Conocimientos y educación van de la mano y los hay de dos tipos: los académicos (estudios, idiomas…) y los de la vida (el mundo, las relaciones, uno mismo). Finalmente, experiencias. Educar consiste en provocar detonaciones controladas. Ahora que los padres estamos ahí para ayudarlos a levantarse, nuestra misión es que prueben y experimenten a una edad en que sus errores, problemas y preocupaciones son aún reconducibles, manejables, gestionables.
La madre oso, cuando decide que su cachorro está ya listo para sobrevivir, lo deja en el bosque y, cuando está distraído, se da la vuelta y, sin dolor, lo abandona. Cuando el pequeño descubre que está solo, llora. Se cree perdido. Cuando se da cuenta de que su madre no regresará, se busca la vida. Eso no funciona en los humanos. Nuestra misión es la de irlos enseñando a volar poco a poco, a probar, de modo que adquieran autonomía de modo paulatino. Ese sí que no es un juego de suma cero.
De nada sirve dejar en herencia dinero o patrimonio si los hijos no han aprendido a gestionar y valorar que cinco euros son cinco euros, y no los vale un refresco. El hijo del empresario que recibió una renta vitalicia de todos los inmuebles, cuando su padre falleció, se buscó un abogado y resolvió todos los contratos hipotecarios. Quería todo el dinero. Lo quería ya. Eso sí supo hacerlo porque estaba bien adiestrado en recibir dinero.
Sigue sin saber ganarlo.